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Cuando el Bebé llega a Casa ¿Y ahora qué?

Una parte del bienestar del bebé en su nuevo hogar puede y debe ser realizada por los padres antes del nacimiento . Deje la habitación preparada, la ropa lavada y planchada, la cuna impecable y el baño en su sitio crean todas las condiciones necesarias para ello. El momento de llegada es una mezcla de sentimientos con mucha alegría, emoción, ansiedad y también miedos. A partir de ese momento, el bebé es totalmente responsable y cuidado por sus padres y el miedo a saber cómo cuidar de algo tan pequeño y frágil en un entorno desconocido se produce de forma natural.

Cuando se trata de la lactancia materna, en los primeros días la tensión siempre se apodera de la madre. El bebé no siempre recibe un pico fácilmente, a veces debido al dolor que siente la madre o incluso porque aún no tiene pico. Con insistencia y paciencia y con el paso de los días, la lactancia materna se convertirá en algo agradable tanto para la madre como para el bebé. La salud del bebé compensa el esfuerzo.

La hora del baño suele ser la hora más insegura. ¿Y si dejo que el bebé se me escape? ¿Qué pasa si te entra agua en el oído? La hora del baño debe ser un momento de tranquilidad en el que la mayoría de los bebés lo amen y se sientan relajados. Otros, por otro lado, lloran desesperadamente, pero todo esto es una cuestión de hábito. Para las madres que tienen miedo de que su bebé se resbale, pueden envolverlo en un pañal de tela para mayor seguridad. Use jabones y champús sin fragancia, preferiblemente aquellos glicéridos neutros que no causan alergias en la piel. Perfumes, lociones y colonias no están indicados para recién nacidos.

La fuerte higiene del bebé en casa debe llevarse a cabo con cuidado, especialmente en el área del ombligo donde aún se encuentra el muñón umbilical. El muñón debe limpiarse adecuadamente con un hisopo de algodón y alcohol al 70% y mantenerse siempre seco para que caiga más rápido, y este procedimiento debe realizarse con cada cambio de pañal. Los oídos, la nariz y los ojos merecen ser cuidados con bastoncillos de algodón apropiados para los bebés o con la ayuda de una gasa. Todos los pequeños pliegues y vueltas deben limpiarse con cuidado, incluso detrás de las orejas.

Los bebés necesitan cuidados especiales y su única forma de comunicación es el llanto. A través del llanto comunican que algo anda mal, ya sean pañales sucios, hambre, posición incómoda, calambres o estar demasiado agitado. En los primeros días, las visitas que serán constantes deben ser breves y precisas para evitar la agitación del bebé. Las personas que tienen gripe, estornudos y tos pueden posponer la visita hasta que se recuperen.

Al recoger al bebé, es necesario que se laven las manos y no lo besen, ya que su piel sigue siendo muy sensible y puede presentar irritabilidad. En cuanto a las heces, es natural que los bebés evacuen después de cada comida, especialmente en las primeras semanas. Algunos tienen más dificultad y pueden permanecer hasta dos días sin hacer caca, siendo más normal en el caso de los niños alimentados con leche materna artificial.

El bebé crece rápidamente y su desarrollo está en la misma proporción. Con el paso de los meses descubrirá el mundo y comenzará a contener objetos que le atraen, especialmente los que se mueven. El próximo descubrimiento será darse la vuelta solo y sentarse, y cuando se sienta firme en sus movimientos, empieza a gatear. En esta etapa, los padres deben ser muy cuidadosos al tomar todos los objetos peligrosos, incluyendo los productos de limpieza, fuera del alcance de los bebés.

Los enchufes deben estar enchufados y los objetos rotos deben ser retirados de su vista. Están en la fase de descubrimiento y se moverán, abrirán, extenderán e incluso escalarán todo lo que puedan. El siguiente paso es aprender a levantarse. Se suben y se agarran de un mueble a otro y esto puede suceder durante meses, hasta que se sientan completamente seguros de sí mismos. Algunos pueden caminar temprano a los 9 ó 10 meses. La gran mayoría puede dar sus primeros pasos de forma segura a partir de los 12 meses de edad.

Cuando empiezan a caminar, comienza un nuevo mundo y comienza un nuevo cuidado. Ahora nadie puede agarrarse e ir a donde quiere ir. Se empiezan a descubrir armarios y cajones y todo llama la atención en esta etapa. Dejar una caja de atractivos juguetes a su disposición es una forma de entretenerlos y evitar accidentes domésticos.

Información para el cuidado y la higiene de tu bebé