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Mi primer amor – Nacimiento de Miguel

23 años y un embarazo, quizás la fase más complicada de mi vida. El primer trabajo con un buen salario y sólo 4 meses de registro y los planes para iniciar una universidad o mejor para el momento en que me inscribí ya había hecho. Estaba en un momento tan bueno, saliendo, divirtiéndome y disfrutando de mi juventud cuando me enteré, tenía tantos planes, pero quién dijo que la vida va de acuerdo a lo que queremos. ¡Hay alguien por encima de nosotros que manda sobre todo, y sobre todo en su tiempo y no en el nuestro! Mi cabeza con miles de pensamientos sin entender por qué conmigo, pero en mi vientre ya latía un corazón y cómo ya amaba.

Nunca olvidaré el día positivo, el primer pis del día a las 5 de la mañana y dos líneas y mi corazón mil. No se me ocurrió nada, sólo recuerdo haber tomado mi teléfono celular y haberle enviado un SMS (en ese momento estaba de moda) a mi novio, DIOS POSITIVO Y AHORA?

Sólo las que han vivido un embarazo sin plan saben cuánto es un éxito, aunque sea un gran sueño, pero nació un amor, cosas que ni siquiera sabían que podían existir, un amor que ni siquiera en sueños imaginaban que un día sentirían . A cada cambio en mi cuerpo, a cada señal de que alguien estaba allí conmigo, mi amor sólo creció, sólo explotó, sólo me hizo agradecer cada día por poder generarlo.

Recuerdo el primer ultrasonido dpp 29/09 día de San Miguel Arcángel, no podía tener un nombre más bonito y perfecto para mi ángel Miguel. A las 12 semanas se formó y perfeccionó cada detalle, sin duda fue diseñado por Dios. Y así mi embarazo fue, muy tranquilo, tranquilo, en la familia fue el éxito, una vez que no tuvimos ningún bebé, planeé que cada detalle de la ropa de habitación fuera un embarazo sereno.

Hasta un brote de gripe porcina, tan preocupante, los médicos estaban al borde de la locura con poca información y en sus madres devastadas, sin saber adónde correr. Desafortunadamente las mujeres embarazadas estaban entrando en la muerte por causa de ella, y a las 39 semanas estaba fuera del trabajo, estaba tan dispuesta a poder soportar mucho más, pero por mayor razón me alejé, los días eran largos, las horas no pasaban, la ansiedad era fuerte. Me prohibieron salir de casa debido al brote, era de casa al médico y viceversa.

Recuerdo muy bien mi última cita prenatal, el 17/09 a las 19:00 la espera era tan ansiosa ese día y Miguel no paraba de moverse, parecía que estaba sintiendo que algo iba a pasar. Mi prometido y yo entramos y el doctor escuchó el corazón del bebé e hizo una cara diferente, pidió acostarse hizo el tono de llamada, pidió sentarse y explicó que el corazón de Miguel era más lento de lo esperado , y que tendríamos que hacer una cesárea de emergencia. Pidió volver a casa para comer algo ligero y rápido a partir de las 22:00 y al día siguiente para hospitalizarme a las 7:00 a.m. y realizarme la cesárea.

No sé cómo explicar lo que sentí, quizás un miedo, pero una inmensa alegría al saber que al día siguiente estaría con mi amado príncipe en mis brazos. Cuando llegué a casa hice exactamente lo que me pidió, y a las 5 de la mañana estaba de pie, ansioso, pero en paz.

Fuimos a la maternidad y a las 9 en punto entré al centro quirúrgico, a las 9:25 a.m. el 18 de septiembre nació mi amado Miguel, con 51cm y 3050 de belleza perfecta, el bebé más hermoso que he visto en mi vida . Lloró y lloró, cuando nos tocamos la cara me miró fijamente y se detuvo como si hubiera pensado, ¡estoy protegido! Soñé mucho con mi hijo, y él era como en mis sueños. Hoy ya tiene 6 años y es mi compañero, cariñoso, y sin duda mi primer amor.

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